domingo, 8 de julio de 2012

Krugman dice que la salvación del euro es voluntad de Alemania


Eleconmista.es
El nobel de Economía afirma que España necesita asirse a las exportaciones para vadear la crisis pero que para ello precisa recuperar su competitivad, algo que no logrará sin el permiso de Alemania, que debe aceptar un aumento de la inflación en los países del centro de Europa y la compra de deuda soberana por parte del BCE.

El omnipresente economista mediático y premio Nobel Paul Krugman, que recientemente ha visitado España para presentar su último libro, ha dicho sentirse más cómodo hablando de este país que de Grecia "porque España está más lejos del abismo".

"Pienso que cuando un país está cerca del precipicio hay que ser prudente", afirma Krugman preguntado sobre la responsabilidad de una persona tan influyente como él por las consecuencias que sus escritos y palabras pudieran tener en el mundo real.

En una entrevista publicada por La Vanguardia, sobre la crisis que afecta a la eurozona y la posibilidad de salvación de una moneda única que tantas veces ha criticado, Krugman ha dicho que Europa tiene dos opciones: "combinar una inflación superior en el centro que en la periferia con una intervención del Banco Central Europeo (BCE) como prestamista de última instancia".

La primera medida apuntada ayudaría a ganar competitividad a países como España, que no tiene más posibilidades de crecer más que por vía exportaciones, según Krugman. Al no poder depreciar su propia moneda para ser más competitivo, el país necesita que naciones como Alemania acepten que suba su inflación durante unos años para poder recuperarse. La otra forma de ser más competitivos sería bajando los salarios, opción que descarta el economista porque cree que es imposible de llevar a la práctica por el total rechazo social que experimentaría tal medida.

El economista estima que la inflación alemana debería crecer entre un 4% y un 5%, mientras que la española lo haría entre un 0% y un 1% en España. "El promedio europeo quedaría en un 3%. Eso debería ser suficiente para generar el ajuste necesario".

Carga contra el BCE

En cuanto a lo que espera Krugman del BCE, asegura que "no está actuando como prestamista de última instancia y no compra la deuda soberana y bancaria española e italiana que debería comprar para reducir la prima de riesgo a bancos y gobiernos. Sin eso no se puede salir de las crisis".

Para que sucedan ambas cosas y se den las condiciones propicias para que, según él, el euro se salve, es preciso el consentimiento de Alemania, afirma. "Si Alemania no cede, el euro se rompe. Si Alemania no cede, España no va a tener otra alternativa que salir del euro".

Krugman centraliza toda la problemática española y la solución a la misma en la competitividad. Para ganarla, dice, no valen recetas de política expansiva ni tampoco basta sólo con aplicar medidas de austeridad. Al hablar de de austeridad, el nobel aprovecha para criticar de nuevo al BCE, institución que afirma "odia el estado del bienestar".

"A veces da la impresión de que el BCE chantajea a los europeos y les dice que no va a hacer su trabajo como prestamista de última instancia si no se reduce el tamaño de su estado del bienestar. Y no lo hacen porque crean que eso contribuirá a salir de la crisis. Lo hacen porque odian profundamente el estado del bienestar. En el caso de España, es cierto que se debe liberalizar el mercado laboral porque la tasa de paro es extravagante y eso es culpa de su mercado laboral disfuncional, pero la sanidad universal y las prestaciones de desempleo básicas deberían seguir. Eliminarlas no solucionaría el problema y sería malo".

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